Cumplimos 11 años!

Con la emoción a flor de piel compartimos la hermosa crónica que realizó para el diario Página/12 nuestra amiga Karina Micheletto sobre la jornada de festejo de nuestro 11 aniversario.

Hebe de Bonafini y León Gieco, con las manos bien cerca. “Creo que hicimos un mundo nuevo aquí adentro”, dijo Hebe.
Hebe de Bonafini y León Gieco, con las manos bien cerca. “Creo que hicimos un mundo nuevo aquí adentro”, dijo Hebe. 


Imagen: Julio Martín Mancini

Las Madres de Plaza de Mayo celebraron los once años del Espacio Cultural Nuestros Hijos, la casa de educación y cultura que sostienen en la ex Esma, entre la música y la presencia de referentes destacados, en medio de un emotivo clima atravesado por lo que significaba que todo esto sucediera en este espacio. Fue anoche, con una entrevista que le hizo Víctor Hugo Morales a Hebe de Bonafini, una murga, un ensamble infantil de tambores, susurradores, y la “gran sorpresa” de León Gieco regalando a los presentes un concierto íntimo, junto a Luis Gurevich.

“Voy a entrevistar a una joven de 90 años que no para. La más joven de todas las mujeres importantes que tenemos en este país”, presentó Víctor Hugo a Hebe. En primera fila, Rosita (que este día cumplía también años), Carmen, Sara y Pina, las otras Madres presentes, siguieron todo el evento y, más tarde, cantaron y aplaudieron las canciones de León, visiblemente emocionadas. O se tomaron de las manos siguiendo el ritmo, en una postal que era, en sí misma, emocionante. La celebración sirvió como previa para otro cumpleaños próximo: los 42 años de las Madres, que se cumplirán el martes próximo, y que como siempre, las Madres celebrarán en la Plaza de Mayo, con un acto a partir de las tres y media de la tarde.

“Creo que hicimos un mundo nuevo acá adentro. El frío de muerte que se sentía acá, es algo que no puedo explicar. Le habíamos dicho a Néstor: queremos el lugar donde se enseñaba a matar. Porque este edificio era donde se enseñaba a los aspirantes. Por eso lo elegimos. Y lo dimos vuelta. Claro que no solas. Nadie hace las cosas solo”, contó Hebe recordando el momento en que las Madres ingresaron por primera vez a este lugar, cuando todavía no estaba en pie el Espacio de Memoria, como tal, en la ex Esma. Un poco más tarde, León Gieco completaría ese recuerdo con su canción “El desembarco”, que rinde homenaje, justamente, a aquella gesta.

“Tal vez la gente no sabe que las Madres vivimos juntas desde hace 42 años. Tomamos mate a la mañana, charlamos, durante mucho tiempo cocinamos juntas, tomamos mate a la tarde. Y después hacemos todo lo otro que hacemos. Es una vida juntas, y tenemos nuestra casa. Nunca le dijimos oficina, le decimos casa, porque así lo sentimos. Es la Casa de las Madres. Y es la casa de todos ustedes: los esperamos, siempre”, dijo en referencia al espacio que tienen frente a la Plaza Congreso, allí donde hace poco la gente se reunió en defensa del lugar, ante un allanamiento.

Durante más de media hora, la presidenta de Madres de Plaza de Mayo respondió las preguntas de Morales pero también charló con él sobre lo que significa el paso del tiempo, la vitalidad conservada, las posibilidades de disfrutar del arte y, claro, la situación social y política actual. “Me impresiona mucho entrar a la ex Esma y ver qué apagado está todo ahora, qué vacío. Antes uno entraba acá y era un hervidero de gente, niños, actividades. Ahora, no sé si será el día gris, pero me dio tristeza. Sin embargo a medida que me acercaba aquí y empezaba a escuchar el murmullo, era como que florecía la vida”, contó Víctor Hugo sobre la impresión que tuvo al entrar al gran espacio de memoria de Avenida Libertador. “Es que la vida florece en cualquier momento en que nos juntamos. Y tenemos que aferrarnos a eso. Es cierto que nos va horrible, que nos pisotean, que nos insultan. Ellos tienen el odio. Y nosotros tenemos esto: nos tenemos a nosotros, tenemos el arte, tenemos estos encuentros. Hay que disfrutarlos y hay que celebrar la vida, porque la vida es hermosa, siempre”, agradeció Hebe.

“Siento que sos una muchacha, de verdad. Sos una piba, Hebe”, reflexionó Morales, al escuchar las palabras de Hebe. “Yo me he preocupado siempre por vivir. No por durar”, concluyó la presidenta de Madres, después de contar que abrieron la casa donde nació para empezar a dar clases, que inventó “mateando con Hebe” para juntar fondos para los comedores de los barrios, o sobre el libro que caba de editar con la Universidad Nacional de Avellaneda, impulsada, contó, por Eugenio Zaffaroni.

Antes de partir raudo a la Feria del Libro, donde en un rato presentaría su libro Demanda contra demanda, Víctor Hugo agradeció el momento vivido y presentó a quien definió como “el más grande artista nacional: el León nacional”. Primero solo con su guitarra, y más tarde junto a Luis Gurevich en guitarra, el cantautor brindó un mini recital y fue ovacionado por la gente que llenó el ECuNHi.

“Madres, ustedes son figuras en todo el mundo. Cuando viajo, para hablar de Argentina me hablan del Papa, de Maradona, de Messi y de las Madres. Esta sociedad les debe mucho. Y yo también les debo mucho, porque he compuesto canciones gracias a las Madres, y cobro derechos de autor”, comenzó entre risas Gieco. Y recordó que las fotos del arte de su disco El desembarco fueron hechas en este edificio, y en el parque que lo rodea. La primera canción que eligió compartir fue, justamente, “El desembarco”. Y luego fue “trayendo”, según definió, a Leda Valladares, Charly García y María Elena Walsh, cuando hizo entonar a todo el público, a coro, “Como la cigarra”.

Al invitar al escenario a Luis Gurevich para hacer “Cinco siglos igual”, contó que esa fue la primera canción que compusieron juntos a principios de los 90. Fue después de que, durante el menemismo, los invitaron desde el gobierno a él y a Mercedes Sosa a España a “celebrar” un 12 de octubre. “A mí vaya y pase. ¡Pero a Mercedes, con la cara de indígena que tenía, qué atrevimiento! Además de decir que no iba ni loco, compuse esta canción sobre una música de Gurito”, contó. “Cachito, campeón de Corrientes”, “Canción para Carito”, “La cultura es la sonrisa”, “El fantasma de Canterville” y “Canto en la rama”, de Valladares, formaron también parte del repertorio.

Otro momento intenso se vivió cuando subieron al escenario dos de las integrantes del Colectivo Historias Desobedientes, recientemente formado por “hijas, hijos y familiares de genocidas por la memoria la verdad y la justicia”, según se definen.  Esta agrupación acaba de editar Escritos desobedientes, un libro que recoge relatos de muchos de ellos. Leyeron un fragmento del relato de Lorna Milena, dedicado a su padre, suboficial principal de la Prefectura. Se llama “Odio, ahora sos pañuelo blanco”, y dice: “¿Viste? Vos que despreciabas tanto a todos, esos todos fueron en mì y te volvimos pañuelo. Te convertí en pañuelo blanco, con todo lo que eso implica. Son nuestros hijos que nos abrazan la cabeza, dijo Hebe. Sí, Hebe, esa que para vos era una vieja loca, hija de puta y tantas cosas. Yo la quiero a Hebe. Y vos, debés estar retorciéndote en tu cajita de cenizas… Porque te convertí en un pañuelo de amor, que busca justicia”. Desde la primera fila, Hebe rompió en llanto al escucharlo.

“Esta casa celebra la vida, el arte, la transformación. Y lo celebramos haciendo, como nos enseñaron las Madres. Gracias Madres por transformar este lugar donde habitó todo el horror. Gracias por su amor revolucionario. Gracias porque aquí, el amor venció al odio”, agradecieron María de los Angeles Ledesma y Verónica Parodi, directoras del ECuNHi. Desde enero de 2016 este espacio se encuentra desfinanciado, ya que ninguno de los convenios con diferentes ministerios y entes públicos que lo sostenían fueron renovados. Desde entonces sus trabajadores no perciben un salario, y además el espacio tiene que pagar gas, teléfono e insumos. Lejos de cerrar sus puertas, sigue adelante con sus talleres, espectáculos y festivales, con el apoyo del público que sigue asistiendo y de los artistas y personalidades que solidariamente apoyan el espacio, como Gieco y Morales. Y hoy celebra sus primeros once años.